
A medida que va pasando el tiempo, nos vamos conociendo un poco mas, vamos empezando a justificar nuestras acciones y comenzamos a ponernos barreras que justifiquen nuestras falencias. Muchas veces tendemos a encerrarnos en lo que nos resulta fácil y conocido, a lo que tenemos claro que no nos va a requerir ningún sacrificio mayor para poder disfrutarlo tranquilamente. Y en este punto, es dónde entra el juego del egocentrismo o el egoísmo.
Para mi, el egocentrismo no es un pecado, ni si quiera es algo malo. Tenemos que ser capaces de empezar de nuestro propio centro para poder entregar, entender, aportar y crear de una manera sana y consecuente.........es fácil aparentar cosas y prometer, el problema es que cuando ese egocentrismo se transforma en egoísmo y empezamos a creer que todo gira en torno nuestro, sin dar espacio suficiente para que los demás también puedan tener algo bueno de nosotros, nos perdemos en esa necesidad infinita de que nos valide el resto, pero sin importarnos lo que pasa a nuestro alrededor.
Todo lo bueno, requiere sacrificios. Como por ejemplo una buena amistad requiere tiempo, laaargas horas de escucha y concejos, paciencia, humildad, comprensión y cariño. Así tb una relación de pareja o la familia. Recordemos que todo nos aparece en el camino, pero de ahí a que permanezca depende de nosotros.......de cuanto estamos dispuestos a sacrificarnos y a recibir, de cuanto queremos o nos interesa mantener a esas personas cerca o lejos de nuestras vidas, en definitiva, de qué tan egoístas somos con nosotros mismos y con los demás.
Pero va mas allá.......ese egoísmo, también nos lleva a no permitirnos equivocaciones, a no permitir que nos desarrollemos tranquilamente, ya que estamos tapando constantemente nuestros reales deseos o intenciones en función de lo que nos resulta conocido y fácil, de lo que nos permite sobrevivir sin miedo al fracaso o al sufrimiento.
Es impresionante ver como cada día vemos a las personas mas amargadas y agresivas caminando por las calles. Si regalar una sonrisa ni apreciar los pequeños detalles que nos rodean....y claro, están tan sumergidos en sus propios mundos y problemas, que no se dan el tiempo para entender que si dan, van a recibir, que si sonríen, a alguien esa sonrisa le puede iluminar el día, que si llaman a un familiar que no ven hace años, tal vez esa persona también quería volver pero por miedo u orgullo se reprimían, que los amigos se enojan y se perdonan (porque así es la verdadera amistad). En definitiva, nuestro egoísmo nos hace sentir que estamos siendo juzgados todo el tiempo, ya que no somos capaces de empatizar con los demás.....y la verdad es que nuestras personas no nos juzgan, nos quieren por lo que somos y por lo que les entregamos, por lo que ellos nos pueden entregar y por lo que saben que pueden esperar de nosotros.........en definitiva, porque cuando no somos egoístas con nosotros mismos ni con los demás, abrimos puertas para que nos quieran de la misma manera............
Para mi, el egocentrismo no es un pecado, ni si quiera es algo malo. Tenemos que ser capaces de empezar de nuestro propio centro para poder entregar, entender, aportar y crear de una manera sana y consecuente.........es fácil aparentar cosas y prometer, el problema es que cuando ese egocentrismo se transforma en egoísmo y empezamos a creer que todo gira en torno nuestro, sin dar espacio suficiente para que los demás también puedan tener algo bueno de nosotros, nos perdemos en esa necesidad infinita de que nos valide el resto, pero sin importarnos lo que pasa a nuestro alrededor.
Todo lo bueno, requiere sacrificios. Como por ejemplo una buena amistad requiere tiempo, laaargas horas de escucha y concejos, paciencia, humildad, comprensión y cariño. Así tb una relación de pareja o la familia. Recordemos que todo nos aparece en el camino, pero de ahí a que permanezca depende de nosotros.......de cuanto estamos dispuestos a sacrificarnos y a recibir, de cuanto queremos o nos interesa mantener a esas personas cerca o lejos de nuestras vidas, en definitiva, de qué tan egoístas somos con nosotros mismos y con los demás.
Pero va mas allá.......ese egoísmo, también nos lleva a no permitirnos equivocaciones, a no permitir que nos desarrollemos tranquilamente, ya que estamos tapando constantemente nuestros reales deseos o intenciones en función de lo que nos resulta conocido y fácil, de lo que nos permite sobrevivir sin miedo al fracaso o al sufrimiento.
Es impresionante ver como cada día vemos a las personas mas amargadas y agresivas caminando por las calles. Si regalar una sonrisa ni apreciar los pequeños detalles que nos rodean....y claro, están tan sumergidos en sus propios mundos y problemas, que no se dan el tiempo para entender que si dan, van a recibir, que si sonríen, a alguien esa sonrisa le puede iluminar el día, que si llaman a un familiar que no ven hace años, tal vez esa persona también quería volver pero por miedo u orgullo se reprimían, que los amigos se enojan y se perdonan (porque así es la verdadera amistad). En definitiva, nuestro egoísmo nos hace sentir que estamos siendo juzgados todo el tiempo, ya que no somos capaces de empatizar con los demás.....y la verdad es que nuestras personas no nos juzgan, nos quieren por lo que somos y por lo que les entregamos, por lo que ellos nos pueden entregar y por lo que saben que pueden esperar de nosotros.........en definitiva, porque cuando no somos egoístas con nosotros mismos ni con los demás, abrimos puertas para que nos quieran de la misma manera............

